Basándose en la experiencia acumulada a través de cuatro décadas de investigación en el área de la consciencia y el inconsciente, Stan Grof afirma que los elementos necesarios para los procesos de autoconocimiento a través de estados no ordinarios de conciencia son parte constituyente natural del inconsciente, y en esa calidad les son comunes a todos los seres humanos.
Para distinguir entre diferentes ámbitos de contenidos observables en estas experiencias, Grof creó un modelo del inconsciente humano, su cartografía del inconsciente, donde distingue distintos niveles de profundidad de la mente, algunos de los cuales no habían sido descritos hasta entonces en la psiquiatría y la psicología occidental.
Muchas experiencias vinculadas a estos estratos psíquicos incluso han sido consideradas patológicas, y no como pertenecientes a las capacidades normales del psiquismo. Sin embargo, como Grof pudo comprobar más tarde, estos territorios habían sido delineados en su mayor parte en la literatura de las grandes tradiciones espirituales y místicas de todo el mundo.
Nivel biográfico: Abarca esencialmente material reprimido en forma de recuerdos no placenteros y placenteros. Conflictos emocionales que no han sido resueltos satisfactoriamente, como también recuerdos de traumatismos físicos y enfermedades importantes. Estos elementos provienen de etapas de toda la vida del sujeto, pero especialmente de la infancia y la niñez.
Estas experiencias pueden ser exploradas en terapias psicoanalíticas según las premisas básicas de Freud. La ventaja de entrar en este nivel de profundidad de la mente a través de un estados no ordinario de conciencia reside en que el proceso puede ser acelerado considerablemente y además, no es necesario reconstruir de forma minuciosa sus contenidos a partir de fragmentos como lo son los sueños, lapsus linguae, etc.
Nivel perinatal: Las palabras griegas peri y natalis significan respectivamente cercano o alrededor de, y relativo al nacimiento. El nombre completo alude tanto a la naturaleza de las experiencias correspondientes a este territorio como al modelo que Grof propone para ordenar en cuatro categorías diferentes este tipo de vivencias, observadas en distintos estados no ordinarios de conciencia. Las experiencias están centradas en ámbitos temáticos universales de la existencia humana, como los problemas biológicos del nacer, el dolor, el sufrimiento físico, la enfermedad, el envejecer, el morir y la muerte. La pregunta sobre la autenticidad de las vivencias de revivir el nacimiento es evidentemente legítima. Una y otra vez, donde ha sido posible, se ha verificado que detalles relatados por los sujetos se corresponden de manera exacta con los informes médicos y con los recuerdos de las personas presentes en el momento del parto original. Los efectos terapéuticos que resultan del hecho de revivir el nacimiento son comparables a los que comentábamos en el nivel psicodinámico y al cual Grof añade: “muchas actitudes y formas de comportamiento que anteriormente parecían naturales, tras esta experiencia se perciben como irracionales y absurdas. Se ve con claridad que se trataba de derivaciones del temor a la muerte y de secuelas del trauma sin resolver del nacimiento (Grof, 1985).
Nivel Transpersonal: Las experiencias transpersonales cuestionan las nociones occidentales tradicionales acerca del universo y su funcionamiento, proporcionando profundas intuiciones respecto de estos ámbitos. La conciencia deja de estar limitada por los sentidos y por el entorno en el que nos encontramos cuando aceptamos el reino transpersonal, comenzamos a pensar en la conciencia como algo que existe fuera de nosotros y es independiente de nosotros, algo que, en esencia, no está ligado a la materia (Grof, 1992), que puede ser incluso intercambiable con ella, y que trasciende espacio y tiempo. Estas vivencias nos permiten comprender que la mente y la conciencia pueden no ser un privilegio exclusivo de la especie humana, sino que impregnan toda la naturaleza y existen en las formas más elementales y más complejas (Grof, 1992).
Son estas vivencias la puerta de entrada al inconsciente colectivo, concepto crucial en la obra de C.G. Jung (Jung, 1990), ya que las emociones y sensaciones que se tienden a experimentar en este nivel son de tal intensidad, que trascienden todo lo que habitualmente se considera como el límite de la experiencia individual (Grof, 1980)

La Cartografía del Inconsciente Libro la Mente Holotropica de Stan Grof
Etiquetado en:            

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *